VALERIA ARRIAZA PUEBLA

 

 

Mi relación con el Colegio Francisco Miranda se remonta a cuando comencé a cursar el séptimo básico 1999, completando así la Enseñanza Media en el año 2004. Posteriormente, al egresar de la carrera de Pedagogía en Castellano (UPLA), realicé en el establecimiento mi práctica profesional y continué trabajando allí durante siete años como profesora de Lenguaje.

Actualmente, recuerdo con cariño la institución, pues en ella surgieron mis primeros intereses académicos, que aún no he abandonado, gracias a profesores que creyeron en mi cuando era alumna. Asimismo, la guía que recibí durante mi práctica profesional me permitió aprender directamente el quehacer pedagógico, asimilando aspectos que escapan de la preparación otorgada por la Universidad. De esta forma, recibí ayuda para ganar un espacio en el colegio y poder continuar trabajando allí. En cuanto a mi carrera profesional, agradezco al establecimiento el apoyo que me brindó cuando decidí continuar mis estudios de postgrado, otorgándome las facilidades para poder compatibilizar estudio y trabajo. Junto a esto destaco el perfil de estudiante que se observa en el colegio, pues es un alumno que tiene altas expectativas y sueños por cumplir, por lo tanto, impele a cada profesor a dar lo mejor de sí.

Por último, aunque en este momento no me dedico a la docencia escolar, porque estoy trabajando en investigación como estudiante de Doctorado en Lingüística (PUCV), no olvido lo aprendido en mi experiencia como alumna y docente del colegio. Rescato muchos aprendizajes de ambas experiencias, ya que más de alguno de mis intereses investigativos tiene su origen en inquietudes que nacieron en esos momentos.